Al borde de un ataque de nervios, ése es el estado que define a más de uno en estas fechas...
Pero... ¡ánimo! Y me lo digo a mí misma en primer lugar.
Puede que el futuro sea incierto, pero es poco el tiempo que me queda en esta ciudad. ¿Qué más da, por tanto, que las obligaciones y demandas de la situación actual lleguen a desbordar?
El resultado puede ser eso, un ataque de nervios, nada que una mezcla de cafés y terapia catártica no puedan aliviar.
Por eso, es mejor encontrar ese punto de optimismo. Es mi último enero, así que... ¿qué más da?
miércoles, 20 de enero de 2010
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Jo, me acabo de poner triste. No me gusta que te quede poco tiempo en esta ciudad, aunque no nos veamos mucho solo saber que puedo verte cuando quiera me tranquiliza!
ResponderEliminarTe voy a echar de menos =(