jueves, 21 de enero de 2010

Dos días

La verdad es que han pasado poco más de 24 horas y me han parecido dos meses...
Sin perder el poco optimismo que me queda, ya sólo faltan dos días para la tan ansiada libertad! Aunque lo dicho, me queda bastante poco optimismo en el cuerpo.
Creo que estoy incubando algo de indefensión aprendida y un poco de trastorno de estrés agudo, aunque tal vez sea un estrés postraumático, ya que con sólo ver los folios de apuntes me entra un malestar...
Pero bueno, ¿qué son dos días? 48 horas, 2880 minutos y sólo 172800 segundos! Bah, un paseo. Así que al lío, que cuanto antes empiece, antes termino.

miércoles, 20 de enero de 2010

Tres días

Al borde de un ataque de nervios, ése es el estado que define a más de uno en estas fechas...
Pero... ¡ánimo! Y me lo digo a mí misma en primer lugar.

Puede que el futuro sea incierto, pero es poco el tiempo que me queda en esta ciudad. ¿Qué más da, por tanto, que las obligaciones y demandas de la situación actual lleguen a desbordar?
El resultado puede ser eso, un ataque de nervios, nada que una mezcla de cafés y terapia catártica no puedan aliviar.

Por eso, es mejor encontrar ese punto de optimismo. Es mi último enero, así que... ¿qué más da?